Los mundos que revelamos a través del diseño

Los mundos que revelamos a través del diseño

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Una sobremesa-reflexión alrededor de la politización en la práctica del diseño local

Han pasado ya más de dos décadas desde la muerte de Victor Papanek. Es habitual escuchar que el tiempo (y la historia) pone a cada cual en su lugar. Resulta paradójico, cuanto menos,  que su lugar en la historia (a menos en la del diseño) y uno de sus legados teóricos más importantes para las diseñadoras de nuestra generación es la constatación del necropoder del diseño.  Ya el prefacio del celebrado “Design for the Real World” (1971) adelanta irónicamente que, en palabras del mismo Papanek, “hay profesiones más dañinas que el diseño industrial, pero muy pocas”. Es precisamente esta afirmación, entre la boutade y el catecismo, la que comienza en la década de los setenta a poner de relieve la profunda dimensión política del diseño.  Buena parte de la carrera de Papanek se articula alrededor de demostrar y demostrarse que no sólo es posible reducir el impacto negativo del diseño sino que este puede ser también una palanca de cambio ideal para revelar mundos más justos.

Cincuenta años más tarde y en un contexto de crisis multidimensional a una escala inaudita que está comprometiendo los sistemas biológicos que dan soporte a la vida en la tierra todavía nos preguntamos si esto es posible. Al menos en en una escala temporal humana. Frente a esta situación que pudiera resultar paralizadora el diseño, como cultura proyectual y del hacer, ofrece un islote de coraje y “optimismo cascarrabias” en palabras de la académica y diseñadora Terry Irwin. En último término el diseño se articula como una cultura de la  intencionalidad sea esta explícita y deliberada o no. Todo el diseño es política. Las prácticas acríticas del diseño constituyen un mecanismo de reproducción del status-quo y de los sistemas que devienen, entre otras, en la emergencia climática en la que navegamos.  

Frente a este diseño colaboracionista y al que se presenta en oposición dialéctica vemos el embrión, en gestación participada por ente otros Papanek, de un diseño propositivo para la transición. Uno  que dé cabida a imaginaciones de futuro alternativas y que sea capaz de articularlas. Es este proceso de materialización y proyección en el que la práctica del diseño se desarrolla a sus anchas como mediador de la materialidad de la vida cotidiana de buena parte de la población.  Como tal, el diseño y las personas que diseñan, tienen un lugar relevante en el proceso social de revelar mundos: un proceso político. 

El pensamiento y la mirada crítica e interseccional han evolucionado mucho en las últimas décadas permitiéndonos entender que donde Papanek hablaba del “mundo real” quizás queda hueco para muchos plurales. Que quizás, tal y como abogan entre otras Arturo Escobar, Luiza PardoAnja Neidhardt o Sasha Costanza-Chock, el diseño deba estar al servicio del desvelamiento de un pluriverso más allá de lo humano. 

Después de algunos años cuestionandonos estas preguntas y tratando de ser intencionales en nuestra práctica, tanto interna como colectivo como externa a través de nuestro trabajo, desde HOLON decidimos explicitar nuestras posturas en un artículo y compartir así con el mundo las maneras en las que en este momento materializamos nuestra mirada crítica de la realidad. #worldswemake es una invitación abierta a la comunidad del diseño para explorar colectivamente estas miradas y crear espacio para el surgimiento y canalización de conversaciones críticas que, hasta el momento, han tenido lugar de forma dispersa. La apuesta del proyecto es la de no sólo sacarlas a la luz y compartirlas sino entender las implicaciones que estas tienen con el resto de dimensiones de la actividad de un estudio o colectivo de diseño.

Tradicionalmente se ha entendido la politización del diseño a través del compromiso con respecto a lo que ponemos-en-el-mundo, sea esto una comunicación, un nuevo producto, un servicio/experiencia o un nuevo modelo organizativo. Desde que Papanek desarrollara su trabajo han emergido diferentes lentes con las que mirar nuestra práctica e integrar una perspectiva feminista, de reducción del impacto ambiental (ecodiseño), atenta a la diversidad y a la generación de valor social… Algunas organizaciones vinculadas al diseño  también han venido integrando políticas internas de trabajo alineadas con esta mirada en las contrataciones y compras, en la gestión de personas, en la adquisición de clientes o en la planificación estratégica.   

Uno de las propuestas de #worldswemake es entender la dimensión relacional de estas posturas, es decir, como se enmarañan las consecuencias de nuestros posicionamientos políticos. Por ejemplo, ¿Cómo influyen nuestros criterios éticos a la hora de seleccionar con qué clientes queremos trabajar en la estructura salarial y económica de mi organización, en el estilo de vida que puedo/quiero acarrear o en mi posibilidad de generar estrategia a largo plazo? ¿Cómo nuestra cosmovisión se articula en las herramientas, métodos y procesos que utilizamos en nuestro día a día?

El pasado 3 de diciembre, en el marco de la exposición “La política del diseño”, tuvo lugar un encuentro que congregó a veinte personas vinculadas al diseño en Barcelona y Cataluña para compartir en torno a una comida las formas prácticas en las que integramos en nuestro día a día la reflexión política y las miradas críticas sobre la realidad. En el encuentro participaron personas de, entre otros colectivos: Lacol, l’Apostrof, Curro Claret, We Question Our Project, Inèdit, Òscar Guayabero, Guifi.net, Alehop! COdisseny , Liquen Data Lab, Decidim, Becoming, Taller Esfèrica, Diambaar, La Casa de Carlota, Makea tu Vida y Oblicuas.

 Además de compartir recursos y prácticas la sobremesa dio espacio para abrir varias conversaciones orbitando alrededor de, entre otros temas:

  • ¿Quién financia el trabajo más comprometido? Crítica de Papanek y su dependencia de la administración y academia.
  • Balances entre carteras de clientes de contratación privada y pública. Limitaciones inherentes tanto burocráticas como dimensionales de trabajar con lo público.
  • Estructuras organizativas óptimas y balances entre flexibilidad y precarización del trabajo.
  • Criterios a la hora de decidir si trabajar o no con un cliente y los equilibrios inestables entre las limitaciones de la moral estricta y las posibilidad de gran impacto en la realidad.
  • El desdibuje progresivo entre las vidas profesionales y personales.

La jornada fue muy bien acogida por los profesionales asistentes sembrando una primera toma de contacto y el embrión de una comunidad por nacer. Un conjunto de personas vinculadas al mundo del diseño aprendiendo juntas cómo introducir intencionalidad en nuestros acercamientos políticos desde la profesión y, de una forma u otra, mantener vivo y actualizado el legado que nos dejó Victor Papanek.